La trayectoria de Rivas está marcada por un enfoque integral que combina investigación, pedagogía y trabajo en terreno. Inició su carrera en Carabineros, especializándose en el Departamento Servicio de Tránsito y Carreteras de Carabineros de Chile (O.S.2.), donde desarrolló un fuerte vínculo con el análisis estadístico de siniestros. Posteriormente, su rol como formador lo llevó a desempeñarse durante casi una década en la Escuela Abierta de Educación de Tránsito de Carabineros de Chile, donde incorporó metodologías innovadoras —como la enseñanza lúdica— para educar en seguridad vial desde la infancia, después es trasladado a la Prefectura de Investigación de Accidentes en el Tránsito de Santiago S.I.A.T., en el año 2006 es trasladado a la Subcomisaria de Investigación de Accidentes en el Tránsito de Magallanes con asiento en Punta Arenas y en el año 2013 es trasladado a la Unidad de Investigación de Accidentes en el Transito de Concepción S.I.A.T. donde obtiene el Titulo de Investigador (A) de Accidentes en el Tránsito es en esta misma Unidad Especializada se acoge a retiro en abril del año 2023 después de 32 años de servicio en Carabineros de Chile.
Su experiencia también incluye la formación de brigadas escolares en Punta Arenas, la capacitación a empresas e instituciones —incluyendo sectores productivos y fuerzas armadas— y la formación de conductores navales en la Escuela de Grumetes entre 2017 y 2022. Tras su retiro, continuó su labor a través de asesorías y relatorías, enfocadas en prevenir accidentes antes de que ocurran.
“Prefiero mil veces prevenir con una charla que llegar a investigar un accidente que ya está consumado”, afirma Rivas, sintetizando el eje central de su enfoque.
Prevención, capacitación y cultura de seguridad
Desde su mirada experta, uno de los principales desafíos en Chile es la baja prioridad que se le otorga a la seguridad vial. A pesar de ser una de las principales causas de muerte —especialmente en jóvenes—, el tema sigue estando relegado en la percepción pública y en la toma de decisiones.
En este contexto, Rivas enfatiza que la prevención no depende solo de la infraestructura, sino principalmente del comportamiento humano y de la formación continua de conductores. La capacitación, asegura, no solo es una obligación normativa, sino una herramienta clave para reducir riesgos, especialmente en industrias de alto impacto como la minería.
“Las empresas muchas veces cumplen con lo mínimo: la licencia requerida. Pero no revisan la conducta, la experiencia ni los antecedentes del conductor. Ahí es donde comienza el problema”, advierte.
La triangulación clave: empresas, personas y Estado
Uno de los puntos críticos que plantea Rivas es la necesidad de una articulación efectiva entre empresas, conductores y entidades públicas. Esta “triangulación” —como él la define— es fundamental para avanzar hacia una cultura de seguridad real y sostenible.
Las empresas deben asumir un rol activo en la evaluación de rutas, en la capacitación de sus trabajadores y en el cumplimiento de normativas. Las instituciones públicas, por su parte, deben fortalecer la fiscalización y la implementación de políticas. Y los conductores, como usuarios de las vías, deben adoptar una actitud responsable y consciente.
“Hoy somos reactivos. Actuamos después del accidente. Pero lo que necesitamos es anticiparnos, entender los riesgos y tomar decisiones antes de que ocurran las tragedias”, sostiene.
Tecnología al servicio de la vida
En este escenario, el aporte de Control Flota cobra especial relevancia. La empresa, enfocada en soluciones de rastreo y monitoreo para vehículos y camiones —principalmente en el sector minero—, busca ir más allá de la implementación tecnológica.
Para Rivas, el verdadero valor de estos sistemas está en su correcta utilización. “No se trata solo de instalar GPS o cámaras. Se trata de interpretar los datos, detectar
patrones de riesgo —como la fatiga— y tomar decisiones concretas a partir de esa información”, explica.
El uso adecuado de estas herramientas permite, por ejemplo, identificar horarios críticos, mejorar la gestión de rutas y prevenir conductas de riesgo. Sin embargo, sin capacitación ni conciencia, la tecnología pierde su efectividad.
“Aplicar conocimiento más tecnología es la clave. Si no, es solo un sistema más que no genera impacto real”, enfatiza.
Un nuevo rol con foco en el cambio cultura
Desde su nuevo rol como vocero de Control Flota, Carlos Rivas buscará justamente generar ese cambio: visibilizar las brechas, educar a las organizaciones y promover una cultura preventiva basada en evidencia, experiencia y acción.
Su propuesta apunta a entregar diagnósticos claros, comprensibles y accionables para las empresas, con el objetivo de que la seguridad vial deje de ser un tema secundario y se transforme en una prioridad estratégica.
Porque, como él mismo plantea, en la seguridad vial no solo están en juego las pérdidas económicas, sino, sobre todo, la vida de las personas.

